Rollos de San Antón

#Postres y dulces 16 enero 2019


Hasta San Antón Pascuas son, reza el refrán. Santo conocido como el protector de los animales, de ahí la tradición de llevar a nuestras mascotas a bautizarlas en ese día. 


En Cartagena tenemos además otra deliciosa tradición; los rollicos de San Antón, llamados así por su lugar de origen, que no es otro que la barriada cartagenera San Antonio Abad o como se conoce popularmente, San Antón.


Estos rollos son muy sencillos y divertidos de hacer y como son lo suficientemente pequeños como para comerlos de un bocado hay que encomendarse al santo para no caer en la tentación de comertelos todos de una vez y así rematar las fiestas navideñas (esto último es cosecha propia, no lo busquéis en wikipedia) 


Para preparar estos deliciosos rollitos necesitamos:


Ingredientes:



  • 175 g azúcar

  • 175 g de manteca de cerdo

  • 125 g de anís seco

  • 1 cdta. de las de moka de bicarbonato

  • 500 g de harina


Cuando me refiero a la cucharadita de moka aclaro que no es la de café si no la más pequeñita.




Elaboración:



  1. Echar en el vaso el azúcar, la manteca y el anís y programar 2 min. 50º, velc. 2 1/2.

  2. Añadir el bicarbonato y mezclar unos segundos en velocidad 4.

  3. Echar la harina y programar 20 seg. velc 6.

  4. Tomar pequeñas porciones de la masa, hacerlas bolitas e ir estirando sobre una superficie plana haciendola girar formando un cilindro (no hace falta enharinarla porque al llevar manteca se trabajan muy bien). 


Esta masa es tan agradecida de trabajar que recuerda a la plastilina, por eso es ideal para que los peques nos ayuden en la cocina y se diviertan haciendo este tradicional postre.




Una vez estirados, unir los dos extremos formando así los rollitos





Cuando ya llevas unos cuantos te atreves a estirar varios a la vez.



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          5. Hornear en el horno precalentado a 170º con el turbo, durante 15-20 minutos.


Notas: 


Se puede hacer también con anís dulce.


Si disponéis de un lata de galletas es el recipiente ideal para guardarlos y que se mantengan crujientes durante más tiempo, aunque os aseguro que no durarán mucho.


La tradición dice que si se dejaba el último rollo sin comer la casa gozaría de fortuna y bienestar durante un año.


Y acabo este post como empecé, dando vida al refranero popular: "Quien roba un rollo de San Antón, novios tendrá un montón".